• alimentación sana

Esta mañana me ha sorprendido la llamada de Inés, por videoconferencia, su voz transmitía angustia, nerviosismo y cansancio.

Lleva dos semanas sin echar ojo por las noches.

Pues que me pasa, que no puedo dormir y si me duermo tengo pesadillas.

 

—Pero todo va bien.

—Hasta hoy si— me dice.

—¿Cómo, hasta hoy?— me extraño.

—Pues que no sé qué puede pasar dentro de un rato— me dice con la tristeza en su mirada. Percibí ese miedo al futuro tan común en las embarazadas.

—No me sorprende esto que me dices, estas de seis meses, y aunque todo va bien, te sientes intranquila— respondí serena—se acerca el momento del parto, ya has pasado la mitad de tu embarazo y te estás vinculando a tu bebe de una manera muy profunda. Y sufres porque le pueda pasar algo.

Ella me lo confirma, me dice que no podría soportar hacerle daño a su pequeño, tan indefenso, tan frágil.

Durante el día todo va bien y es fantástico, no obstante, no puedes expresar ese miedo a nadie, todo el mundo lo banaliza, no te preocupes, todo irá bien, no pienses en eso.

Todos son palabras que quieren ayudarte a vivir mejor tu embarazo y tu maternidad, es cierto, pero no dan cabida a la expresión de tus emociones. Y eso queda dentro y te hacer sentirte sola en tu mundo.

 

El miedo es una intensa emoción que generas porque percibes un riesgo, una amenaza. Te hace sentir mal, por supuesto, pero también es una estrategia para que desarrolles tus defensas y pienses en posibles salidas a tu conflicto.

Son todo miedos muy profundos, pero el más visceral y primitivo, el que nos une absolutamente a todas las futuras madres del mundo, es el miedo a que el dolor del parto se convierta en sufrimiento, y sea insoportable. Este miedo tan ancestral viene dado en gran parte por las historias que de boca en boca, las mujeres se cuentan unas a otras, principalmente historias terribles y truculentas de parto que han vivido, conocen o han oído.

Es cierto, el dolor existe, ahí está y por minutos te parece insoportable, pero si estás bien acompañada como yo lo estuve es soportable, es manejable, es comprensible incluso y lo puedes calmar de diversas maneras y puedes parir sin agresiones ni humillaciones.

Como todo lo que nos preocupa, este miedo se reserva a la oscuridad, y sale cuando todo está en silencio y sin luz, en la noche, cuando el subconsciente trabaja y toma forma de pesadilla. Yo he tenido unas cuantas. Soñaba con hechos extraños en los que aparecía un bebe prematuro intubado, pero no tenían nada que ver con la realidad, ni tuvieron.

 

Tienes que saber que los sueños responden al procesamiento de la información de las situaciones vividas y sus emociones en el subconsciente. No tiene nada que ver ni con lo que pasará ni con tus deseos, pero si con emociones almacenadas, entre ellas el miedo.

 

Por eso es importante no dejar pasar la oportunidad de pedir ayuda y reflexionar en lo que te pasa y porque te pasa, para que no se vuelva a repetir o te priven de vivir la maternidad con serenidad.

Aunque te dé miedo, válgame la redundancia, es importante llevarlo a la luz, hacerlo consciente para que te des cuenta que no es tan grande ni tan abominable como tu mente cree.

 

 

Tengo miedo si, y ahora que hago.

 

 

 

 

COMO GESTIONAR EL MIEDO EN EL EMBARAZO.

 

Te voy a hacer varias propuestas que te van a funcionar. ¡Pruébalas ya!

 

  1. Busca una libreta por casa a modo de diario, o te la regalas.

    Y escribe: Tengo miedo y lo acepto.

             Soy madre y tengo miedo.

           Y a continuación intenta concretar a qué exactamente tienes miedo:

Por ejemplo,   a alguna complicación de parto,

                   a que se desprenda la placenta,

                   a que tengan que hacerme una cesárea,

                   a no aguantar el dolor ni en el primer minuto,

                   a que mi pareja me abandone,

                   a no saber hacer de madre,

                   a no llegar a tiempo y parir en el coche,

                   a que sea prematuro,

                   incluso escribe el miedo más grande de todos:

                   a que uno de los dos o los dos muráis en el parto.

 

Respira, es muy importante que respires mientras escribes.

Son múltiples los temores que expresan las mujeres, y los escucho sin juzgar porque cada una de nosotras tenemos nuestra historia y nuestro esquema de valores y los miedos aparecen y se forman según una mezcla de vivencias y manera de ser.

 

  1. Ahora que sabes a qué tienes miedo, lee la lista o cuenta tus miedos a tu pareja o a alguna amiga cercana para que te escuchen no para que te solucionen nada, solo pide ser escuchada.

 

Te encontrarás con sorpresas si tú les haces la pregunta, ¿tienes miedos? Veras como es común tener miedo, pero no por ello lo viven con sufrimiento siempre.

 

 

  1. Realiza un plan de parto, infórmate, analiza cada punto que se plantea y decide que es lo que va a ser mejor para ti y tu bebé.

 

  1. Te recomiendo que utilices la técnica de las visualizaciones positivas para relajar la mente y quedarte en tú día a día con una imagen positiva de tu embarazo y de tu parto. La mente es la herramienta más potente que tenemos las personas para crear nuestro sentir en el presente. Utilízala, no te acobardes ni te sientas ridícula. Sueña despierta y respira tu deseo.

 

 

  1. Apuntaos ya a un curso de preparación al parto y lee artículos o libros sobre lo que sucede en el parto de manera fisiológica:

         entender el proceso,

         las fases que existen y como se suceden,

         como puedes ayudar tu a tu bebe para que se coloque bien,

          posturas que puedes adoptar

          las analgesias naturales

 

Conocer todo lo que puede suceder en un parto normal te ayuda a formar parte del proceso y no ver lo como algo azaroso, sino como parte implicada. Las comadronas que hacen los cursos de preparación al parto te ayudaran a compartir estas vivencias de miedos, temores y pesadillas, y al compartirlos salen propuestas y soluciones hasta que algunos miedos se achican, e incluso desaparecen.

 

  1. Pide visitar el lugar donde vas a parir. En algunos hospitales ofrecen visitas a la sala de parto en horas concertadas o con el grupo de parejas de preparación al parto. Conocer o tener una imagen mental del sitio donde va a ocurrir el parto es importante. Si pares en un hospital privado, pídele a tu médico que te deje visitar la sala de partos.

  1. Busca posibles soluciones a tus miedos. Haz una lista y escribe las cosas que te ayudarían a poner fin a esos miedos.                                                        

 

Por ejemplo, si tienes miedo a no llegar, habla con tu pareja y planeáis dos estrategias diferentes, prepara una bolsa de urgencia con toallas y algún plástico dentro del coche. No quiere decir que tenga que ocurrir, pero si ocurriese tu estarías más tranquila, por lo que rebajas ese miedo a estar desprevenida.

Otro ejemplo, tienes miedo a que sea prematuro, compártelo con alguna madre que tengas cercana y seguro te cuenta de que conoce un prematuro que está en la clase de su hija para poder contactar con una madre que ha pasado este proceso y lo ha superado.

 

  1. Pide una consulta especial con tu comadrona de cabecera. Habla con ella. Seguramente ella te podrá ayudar y si ve que necesitas ayuda específica te la brindará.

Se me olvidava, recuerda que siempre tienes el recurso del aceite esencial de lavanda para dormir mejor. Unas 3-4  gotas en un pañuelo de papel, en la mesilla de noche o bajo el cojin ayudaran a que puedas relajarte mejor y tener un sueño más profundo.

 

 

En el embarazo es importante vivir al dia, sentir, compartir.

Deseo que te haya sido de ayuda, me gustaria que dejases tu comentario compartiendo tus miedos.

Judit

 

 

 

 

 

 

2 comentarios

  1. Nuria
    23/03/2018

    Gracias por este post, Judit. Estoy de 27 semanas y tengo miedo al parto. En concreto tengo miedo al dolor, sé que puedo pedir la epidural, pero me da miedo no saber gestionar el dolor bien hasta ese momento. Un saludo!

    Responder
    • Judit Cos Busquets
      25/03/2018

      Hola Núria,
      antes que nada gracias por seguirme.
      El tema del miedo no es trivial, el dolor existe y es intenso, pero ten claro que TODAS lo podemos pasar y parir sin ayuda. Como bien dices, tienes recursos como la epidural, pero yo te aconsejaría que la tuvieses como ultima opción, ya que no es inocua. Piensa un poco y recuerda como has reaccionado a los diferentes momentos de tu vida en los que has tenido dolor; de cabeza, de muelas, de pies, de lo que sea.
      No es lo mismo, está claro, yo diría más, durante el parto, si te mentalizas, conoces las diferentes etapas del parto y te acompañas de personas que te animen, y te cuiden, las endorfinas actuaran y tal dolor que imaginas desorbitante va a ser llevadero, lo sentirás transitorio y no te causará sufrimiento. Creeme, yo no me acuerdo tanto del dolor del parto como del posparto, porque el regalo ya lo tenia en los brazos.
      Ánimos.

      Responder

Deja tu comentario

Tu correo electónico no será publicado. Los campos obligatorios estan marcados con un *



Aquest lloc web utilitza cookies per a que vostè tingui la millor experiència d'usuari. Si continua navegant està donant el seu consentiment per a l'acceptació de les anomenades cookies i l'acceptació de la nostra política de cookies, premi l'enllaç per més informació.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies